Conoce a Susana, un pilar fundamental para Estudio Crearte

Los espacios y las emociones

SUSANA DE LOS REYES

Un espacio con alma no es necesariamente el más bonito o el más perfecto, sino aquel que nos hace sentir, que nos representa, nos calma o nos inspira. El alma es el latido emocional que le da sentido al entorno.

En esta conversación, Susana nos invita a mirar la arquitectura desde una perspectiva diferente: no solo como el arte de diseñar espacios, sino como una forma de cuidar las relaciones, de reflejar quiénes somos y de construir, a través de cada proyecto, un puente entre identidad, bienestar y evolución. Desde su experiencia como coach relacional, Susana nos habla de la importancia de la confianza, la escucha y el reconocimiento mutuo en el proceso de crear espacios. Su visión nos muestra que, más allá de materiales y planos, la verdadera esencia de un proyecto exitoso está en la calidad de las relaciones que lo sostienen y en la capacidad de cada espacio para acoger historias, emociones y memorias compartidas.

Una mirada profundamente humana a la arquitectura que conecta directamente con cada uno de nuestros proyectos.

 

COMPROMISO SOCIAL

¿Cómo crees que la arquitectura puede influir en la experiencia y el bienestar de las personas que habitan un espacio?

Considero que la arquitectura no solo define el entorno físico en el que nos movemos, influye en la forma en que nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos. Un espacio con un diseño amigable y confortable genera sensación de seguridad, facilita la conexión entre las personas y promueve el bienestar físico y por ende el emocional. 

Elementos como la luz, la distribución del espacio, la paleta de colores y los materiales no solo impactan en la funcionalidad del entorno, también influyen en la memoria emocional y en la identidad de quienes lo habitan. Por supuesto en los hogares familiares, y los profesionales, ya sean el sector de la salud, la educación, cualquier entorno profesional o de ámbito comunitario, la arquitectura puede convertirse en un factor clave para determinar la calidad de vida, la motivación y la productividad.

¿Crees que la arquitectura tiene la capacidad de reflejar y moldear la identidad cultural de una sociedad?

Absolutamente. La arquitectura es una expresión de la identidad cultural y un agente de transformación social. A través de los espacios, la sociedad y cualquier colectivo, comunica sus valores, su historia y su visión de futuro. Además, la manera en que las personas habitan y usan los espacios también transforma el significado de la arquitectura. Así, se va generando un diálogo constante y continuo entre la cultura y el entorno construido, es como una danza entre lo que es y en lo que se quiere convertir.

Igualmente, una arquitectura desconectada de su contexto cultural puede llevar a un pérdida de identidad, desdibujando las raíces de una comunidad.

En tu opinión, ¿cómo puede un estudio de arquitectura destacarse y diferenciarse en un mercado tan atomizado?

Diferenciarse hoy no pasa solo por el diseño, sino por la capacidad de comprender los deseos y las necesidades reales de las personas y traducirlas en soluciones confortables, funcionales y también sostenibles en el tiempo. La clave de la diferenciación está en el valor relacional: generar confianza con clientes y colaboradores, entender el impacto individual y social de los proyectos y adoptar una visión holística para cada proyecto. La personalización, el enfoque en la calidad de vida del cliente y de su entorno, y la capacidad de adaptarse a entornos cambiantes, son aspectos fundamentales. Y también se observa como un estudio de arquitectura se diferencia de otros cuando la relación con sus clientes es evolutiva y a largo plazo, los proyectos empiezan, terminan y se mantienen con la relación, la recomendación y, por supuesto, con la repetición del cliente. Los estudios que, además de construir relaciones sólidas, apuestan por la innovación y la adaptabilidad, son los que logran un impacto más duradero.

¿Cuál es para ti la esencia de un proyecto exitoso?

Además de un óptimo resultado final, un proyecto exitoso es aquel que logra un impacto real en las personas y en el entorno. Esto implica una relación de calidad entre todos los que forman parte de proceso, en la que la visión del cliente y sus necesidades se vean reflejadas en cada decisión, y en la que los equipos trabajen en sintonía para que el proceso se desarrolle con coherencia. Y, si pienso en el resultado final, para alcanzar el éxito ha de estar presente la sostenibilidad, la innovación, la adaptación a las tendencias, y como he dicho, la propia historia del cliente. Sin duda, un proyecto exitoso es aquel que logra que el cliente se reconozca en él, que sienta que su esencia, y su historia, han sido capturadas en cada detalle del diseño.


HONESTIDAD RELACIONAL

Desde tu perspectiva, ¿cuál es el papel de las relaciones personales y la confianza mutua en el desarrollo exitoso de un proyecto?

La calidad de las relaciones son el verdadero motor de cualquier proyecto, personal y profesional. Un equipo donde reina la confianza mutua es capaz de responder a la ilusión de un nuevo proyecto y también de superar obstáculos con mayor capacidad de respuesta y de decisión. 

Cuando existe transparencia y un sentido de propósito compartido, se generan dinámicas más colaborativas y eficientes. Son largos algunos proyectos, en los que la propia dinámica del mismo obliga a la adaptación continua, donde es obligatorio saber afrontar la incertidumbre en los momentos crítico. Es imposible hacerlo sin la plena confianza en el equipo multidisciplinar. La singularidad de las personas que forman los equipos, es la energía que alimenta su evolución. 

¿Qué valoras más en una relación profesional con un cliente o proveedor?

Valoro el reconocimiento mutuo, que se pondrá de manifiesto a través de la escucha. Una relación sólida se basa en la capacidad de construir en conjunto. Con el deseo de construir desde el reconocimiento, florece el alineamiento de los valores necesarios para alcanzar el éxito del proyecto: se dispone de una comunicación clara, se predispone la flexibilidad y la disposición para adaptarse a los cambios cuando los proyectos evolucionan. Este modelo de relación requiere una mentalidad abierta a la discrepancia como motor de crecimiento y desarrollo.

Cuando hay reconocimiento mutuo, la relación profesional no solo es más fluida, también más resiliente ante los desafíos.

¿Qué cualidades debe tener un estudio de arquitectura para establecer relaciones sólidas con sus clientes y proveedores?

Además de la excelencia técnica, las personas que forman estudio de arquitectura debe ser capaces de poner la presencia como el pilar de relación, ésta va acompañada de la escucha, la comprensión de las necesidades y deseos, la coherencia en la comunicación, la anticipación a los desafíos del proyecto con capacidad de gestionar las expectativas y también las incidencias. En definitiva, es tener una mirada que fomente una cultura de reconocimiento y aprendizaje continuo. 

CERCANÍA Y ATENCIÓN AL DETALLE

¿Cómo gestionarías la comunicación y colaboración entre diferentes equipos y profesionales involucrados en un proyecto?

Es clave definir desde el inicio una estructura clara de comunicación. Definir roles, responsabilidades y puntos de encuentro para la toma de decisiones. Con ello también estás definiendo límites, habrás evitado los malentendidos y conseguirás optimizar el flujo de trabajo. En cualquier proyecto es necesaria la planificación de acciones de comunicación para la evolución desde lo técnico, así como generar espacios donde los distintos equipos puedan compartir sus perspectivas en cada fase del mismo, para alinearse en los objetivos y resultado final.

En cualquier proyecto, la comunicación no debe ser un elemento reactivo, sino una estrategia planificada y ordenada desde el inicio, para asegurar coherencia y alineación en cada fase.

¿Cómo manejas las discrepancias y conflictos que puedan surgir en el proceso de trabajo en equipo?

Si me permites hago una distinción: los conflictos son entre personas, las discrepancias ocurren entre asuntos. Si, tal y como hemos comentado, sobre las relaciones son sólidas, no se generarán conflictos. Ocurrirá discrepancia, y ésta sí es una oportunidad de crecimiento. Generar un entorno de confianza, establecer acuerdos de relación y mantener el compromiso del acuerdo establecido, ayuda a prevenir malentendidos. Por eso es clave que cada persona entienda el impacto de su trabajo y su posición dentro del proyecto global. En todo caso, si ocurren conflictos, mi enfoque es abordarlos desde la escucha a ambas partes, la negociación y la búsqueda de soluciones conjuntas. 

Cuando la discrepancia se gestiona con madurez, se convierte en un catalizador para la innovación y el aprendizaje dentro del equipo. La diversidad en los equipos deja de ser una fuente de fricción y se convierte en el motor de la creatividad y la evolución.

¿Cuál es tu enfoque para fomentar un ambiente de trabajo positivo y motivador?

Un ambiente positivo se construye desde el reconocimiento, la confianza y el sentido de la relación. Fomentar la participación, valorar las contribuciones individuales y generar espacios de aprendizaje continuo fortalece la motivación. También es clave equilibrar el rigor con la flexibilidad, promoviendo una cultura de alto rendimiento sin perder de vista el bienestar de las personas.

El reto es lograr que el equipo sienta que la exigencia y la calidad no están en oposición al bienestar, sino que son dos caras de la misma moneda.

Gracias por tu cariño y tu tiempo, Susana


 

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